Sólo Tú Señor.

El hombre camina errante, aplastado por el peso del sufrimiento y el dolor.

Vive celularmente, pero muere decapitado por el tenso sufrimiento de una vida a la deriva, sin horizonte, sin sentido.

Ansía, intuye “algo mejor”. No acierta a encontrar… Le paraliza creer en cuentos de hadas, poner el corazón en algo que no exista… Pero la intuición a veces es más fuerte que la propia razón, al igual que unos prismáticos no anulan la vista, sino que la agudizan y la hacen llegar más allá de la capacidad humana, así la fe lleva la vida del hombre, al propio hombre, más allá del límite biológico. Puede entonces amar para toda la eternidad, descubrir en su sufrimiento un sentido que le trasciende…

Por eso, el encuentro fundamental y decisivo del hombre, no es con una ideología, sino con una Persona: Cristo, Aquél que resucitó para darle a cada hombre la posibilidad de vivir para siempre…

Mi pastor, Señor eres Tú
nada me podrá faltar
mi pastor, Señor eres Tú
sólo Tú Señor.

Me conduces tras de Ti
por verdes alturas
hacia fuentes tranquilas, allí
donde reposo yo encontraré
donde el agua es más pura.

Mi pastor, Señor eres Tú
nada me podrá faltar
mi pastor, Señor eres Tú
sólo Tú Señor. 

Si entre las tinieblas voy
de un abismo oscuro
nada malo yo temo porque
Tú me sostienes, Contigo hallaré
siempre un camino seguro.

Mi pastor, Señor eres Tú
nada me podrá faltar
mi pastor, Señor eres Tú
sólo Tú Señor.

Ante mí la mesa que
Tú me has preparado.
Rebosante mi cáliz está
de esa linfa de felicidad
que por mí has derramado.

Mi pastor, Señor eres Tú
nada me podrá faltar
mi pastor, Señor eres Tú
sólo Tú Señor.

Siempre me acompañarán
siendo mi alegría
tu amor, gracia y fidelidad
en tu morada yo habitaré
hasta el final de mis días.

Mi pastor, Señor eres Tú
nada me podrá faltar
mi pastor, Señor eres Tú
sólo Tú Señor.

 

Benedicto XVI en México. Despedida.

“No ceder ante la mentalidad utilitarista que termina siempre sacrificando a los más débiles e indefensos”.

La contribución de los católicos en esta sociedad es la promoción humana, que es una expresión altísima de la caridad. Ser buenos ciudadanos, conscientes de su responsabilidad… Ser LAICOS, completamente LAICOS, en medio del mundo, sin ser del mundo. Vivir el Bautismo a pleno pulmón donde Dios nos coloca, es el reto del LAICO de hoy y de siempre.

Transformar las realidades temporales, acercando corazones al Amor infinito de Dios. Vidas ofrecidas en silencio, sin aparente repercusión, que transforman radicalmente el mundo por estar unidas al sacrificio redentor de Cristo en la Cruz. Eso es ser LAICO BAUTIZADO.

Dos tentaciones igual de peligrosas para él: vivir en el mundo siendo uno más, siendo del mundo; y vivir fuera del mundo, refugiado en ambientes inciensados eclesiales. De ambas maneras, fuera del lugar teológico, donde Dios le ha colocado y le espera.

Caminando entre dos vertientes que son pronunciados precipicios para su vocación a la santidad.

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Constitución española: camino hacia la Verdad del hombre.

Hoy España celebra su Constitución.

Decía Juan Pablo II que “la política es la forma más perfecta de caridad, pues es el medio más eficaz para ayudar al más débil”. El hombre es el camino, su dignidad las pistas a seguir, Dios su norte a seguir…

Ojalá que las personalidades públicas, como Charlie Chaplin, sean referentes del Bien, la Verdad y la Justicia. Debe ser posible…, aún hoy…

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La tristeza tiene su origen en lo que no se tiene, en lo que se anhela sin llegar a conseguir. La tristeza es la consecuencia de amordazar el clamor más hondo de nuestro ser.

No es la tristeza por lo que se tiene –a veces muchísimo–, por más legítimo y honesto que pueda ser, sino la tristeza por lo que no se tiene, por lo que se anhela, sin que uno pueda dárselo a sí mismo y quizás sin capacidad para ni siquiera expresarlo. Ese anhelo lleva consigo la certeza de que no merece la pena vivir por menos de lo que intuimos, o de que malvivimos cuando renunciamos a entendernos en el designio con el que Dios quiere plenificarnos. El corazón sufre opresión cuando amordazamos el clamor más hondo de nuestro ser, y entonces sobrellevamos el paso del tiempo de la forma menos incómoda o, si se puede, más placentera posible; en cualquier caso, padecemos cuando desertamos de llegar a ser hombres en la plenitud para la que fuimos creados.

Decimos tener pánico al sufrimiento y a la muerte. Pero ¿acaso no tenemos miedo a vivir al no encontrar el sentido de la vida ni su valor y, por tanto, no somos capaces de afrontar los acontecimientos diarios?
La sed pone de manifiesto el grito del Espíritu en el corazón del hombre.
Me atrevo a afirmar que, a veces, quizás demasiadas, caemos donde no queremos buscando saciar por caminos equivocados, como el hijo pródigo, el clamor de amor, felicidad, salvación, comunión, plenitud que existe en lo más profundo del hombre. Estamos bien hechos, incluso cuando experimentamos la sed abrasadora de una vida en plenitud; una sed que, cuando busca ser saciada en espejismos, aún se hace más ardiente y fomenta más la desesperanza. Esa sed, en definitiva, pone de manifiesto el grito del Espíritu en el corazón del hombre, para que no se conforme con una vida mediocre, para que se sienta espoleado a acoger la vida en plenitud.

Gran Vigilia JMJ en Cuatro Vientos.

La Cruzada – Milicia estuvo ahí, muy cerca del Papa, siendo un solo corazón con él ante el Corazón de Cristo expuesto en la Eucaristía, siendo testigos del amor de Dios hacia la juventud, de su llamada a una santidad sin límites.

Obediencia filial a la Iglesia, vibrando en la comunión. ¡Totus tuus, Madre de Dios!

En el mundo, sin ser del mundo.

“Llegar consciente y libremente a ser cristiano, discípulo de Jesús, implica la voluntad de no ser como todo el mundo. Es aceptar posturas que nos diferencian. Es estar en el mundo, «sin ser del mundo» (Jn 17,14). Es tener la valentía de ser distinto de los demás para empezar a parecerse a Cristo”.

(Forja de hombres, P. Tomás Morales, S.J.)

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Un padre se preocupa por sus hijos.

Después del diluvio caído durante la vigilia del sábado, en la que tanto el Papa como los peregrinos terminaron calados, al día siguiente, en el saludo, en Santo Padre llevaba una preocupación que posiblemente no le dejó dormir.

Un padre, se preocupa por sus hijos…