Gran Vigilia JMJ en Cuatro Vientos.

La Cruzada – Milicia estuvo ahí, muy cerca del Papa, siendo un solo corazón con él ante el Corazón de Cristo expuesto en la Eucaristía, siendo testigos del amor de Dios hacia la juventud, de su llamada a una santidad sin límites.

Obediencia filial a la Iglesia, vibrando en la comunión. ¡Totus tuus, Madre de Dios!

La formación en la vida consagrada dentro de la Iglesia.

La condición interior más básica que hace brotar la disponibilidad formativa es que el joven reconozca su identidad en ser como Cristo y en tener sus sentimientos, y en que empieze a ser como Cristo y tener sus sentimientos, y en que empiece a sertirse fascinado por esa vocación (llamada).

Hasta que el joven no se siente libremente atraído por la belleza de Cristo y por ser como Él, no se puede hablar todavía de formación en acto.

Pues el fin del dinamismo pedagógico del formar es proponer un modelo preciso, una “forma” que constituya la nueva identidad del consagrado y que él experimente como tal. Y si esa forma son los sentimientos de Cristo, entonces de lo que se trata es de formarse en la libertad de dejarse atraer por la misteriosa belleza del Hijo para ser uno mismo.

Por eso, hasta que no existe el “cromosoma místico” no se está aún en formación, sino que es sólo una persona dependiente que cumple órdenes con poca convicción y sin pasión alguna.

(Amedeo Cencini)

Dos banderas. Hoy Cristo también te necesita, joven.

 

Un Señor, su Representante en la tierra, y una ciudad…

Un Amor…

¡Hoy no es el pasado, el momento actual no es el futuro! Lo único que existe es el ahora, el momento presente…

Se buscan héroes que digan: “¡Creo en el Amor con el que Dios me ha amado!”, y se jueguen la vida por su Señor…

Llegó el momento… El partido va a comenzar…, y será necesario lucharlo… Lucharlo desde hoy, desde ahora, con el corazón en la mano, sabiendo que es Otro quien me envía… ¡He sido llamado!

Es preciso que examines con valentía y determinación qué está en tu mano hacer, para responder a esta llamada. No es momento de reflexiones infecundas, es hora de dar un paso al frente, y concretar esas ofrendas generosas que las circunstancias actuales exigen. Él ya murió y derramó su sangre. ¿Caerá en vano?

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¡Joven, llega Cristo! MSM y JMJ 2011.

La JMJ llega. Benedicto XVI ha presentado su programa para los días de la JMJ. Es decir, Cristo ya ha fijado el punto de encuentro para cada uno de los jóvenes que están inscritos en las listas del Corazón de Dios. ¡Joven, Cristo llega!

La Milicia de Santa María, como partecita de la Iglesia allí estará. Y aquí está, hoy como ayer, trabajando con confianza por la juventud, incondicionalmente amada por María. Madre, ¡totus tuus!

“Dios es vida, y cada criatura tiende a la vida; en un modo único y especial, la persona humana, hecha a imagen de Dios, aspira al amor, a la alegría y a la paz. Entonces comprendemos que es un contrasentido pretender eliminar a Dios para que el hombre viva. Dios es la fuente de la vida; eliminarlo equivale a separarse de esta fuente e, inevitablemente, privarse de la plenitud y la alegría: «sin el Creador la criatura se diluye»” (Vaticano. II, Const. Gaudium et Spes, 36).

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Felicidades MSM. 50 aniversario de una Madre.

Hoy se cumplen 50 años de cuidados maternales de la Madre para con sus hijos pequeños, los militantes.

La Milicia de Santa María celebra su 50 aniversario, y lo hará sin ruido, desde el silencio que lo envolvía todo en Nazaret. Una familia pequeña, pobre, llena de miserias, enamorada locamente de María, y confiada audazmente en la fidelidad de la Misericordia de Dios.

La Milicia en María, sólo eso…

¡Totus tuus, Madre querida!

Pablo VI y la juventud (II). JMJ 2011.

Hoy hay necesidad de obras, no de palabras. Nos sobran veleidades; hace falta generosidad concreta que comprometa a la persona. No necesitamos contestación estéril, sino sacrificio personal, que se empeñe directamente en transformar este mundo abandonado.

Sólo los jóvenes pueden comprender esta necesidad, a los mejores de ellos se les puede abrir el campo inmenso del apostolado.

Escuchad la voz de Cristo que os llama a formar parte de sus obreros: dad un sentido a la vida haciendo vuestras las preocupaciones de la Iglesia por la salvación y el progreso de los pueblos. Efectivamente, la Iglesia comprende a fondo y de verdad los afanes de vuestro generoso corazón y sólo ella no los engaña, no los instrumentaliza buscando fines interesados, no los deja vacíos (2 – 5 – 71).

Los jóvenes de hoy quieren ser auténticos, quieren ser lo que es y lo que se debe ser. Tienen un espíritu filosófico en extremo. Quisiera dialogar con ellos y decirles que yo tengo la verdad, que yo tengo lo que les falta y lo que esperan, que yo tengo la fórmula para interpretar su vida, que yo les puedo dar la belleza, la alegría, la fuerza, multiplicando sus riquezas, sus facultades, situándoles en la vida real, en el centro de la gran hipótesis de la existencia humana. La vida es una gracia inmensa, que no tiene precio.

¡Qué largo, qué amigable, qué penetrante y qué interesante diálogo había que entablar con vuestra juventud para que comprendiese que su locura no es más que un llanto, un gemido en busca de algo verdaderamente real, verdaderamente bueno! Es el anhelo íntimo e inconsciente hacia aquel Cristo que no encuentran y que, s encontrasen, los embragaría de paz, de alegría, de fuerza, de equilibrio: serían dueños del mundo del mañana.

Bienaventurados vosotros que habéis comprendido la vida cristiana, no como una formalidad cualquiera, no como una simple especulación que puede tener hermosas justificaciones culturales, artísticas y espirituales, pero que no compromete la vida, que no la frena en sus exigencias absolutas. Bienaventurados vosotros que habéis comprendido que la autenticidad de la vida cristiana exige un inmenso valor. No podemos ser cristianos si no es con valor pleno, con fuerza. Nuestro cristianismo no debe ser blandengue, un cristianismo en el sentido que se le asigna abusivamente en el lenguaje común, un cristianismo burgués que trata de evitar las aristas de los sacrificios y busca la vida cómoda, honrosa, tranquila, de placer.

El cristianismo conoce todas las dulzuras del estilo de la bondad, de la caridad, pero en sí mismo es un estilo firme, severo, quiere ser vivido en plenitud con un potencial de heroísmo que responde de sí, sin poner condiciones o límites a la llamada de Dios y que vive en una totalidad que perpetúa durante toda su vida su respuesta de amor: “Sí, oh Señor, quiero servirte sin medida, sin ficción y sin hipocresía alguna”. Debemos dar a nuestra vida cristiana la sabiduría que conduce por los caminos del Evangelio, que son caminos, sí, dulces, amables, llenos de sentido humano, de caridad, pero también llenos de fuerza y de aquella ley que penetra plenamente el cristianismo, y a la que estamos dirigiéndonos mediante esta etapa de oración y de penitencia: la ley de la Cruz (27 – 2 – 74).

Pablo VI y la juventud (I). JMJ 2011.

¿Estáis dispuestos a poner aún vuestra formación, vuestras energías, vuestras personas, vuestras vidas, al servicio de la causa misionera? Sí, jóvenes amadísimos, tened un corazón grande, universal, solidario con vuestros hermanos… La Iglesia os comprende y os estima y, por eso, espera y confía siempre en vosotros.

El porvenir del mundo está confiado a vuestro compromiso y a vuestra coherencia de hoy. Sed portadores y transmisores de la cultura, pero especialmente animadores de riquezas interiores… (10 – 4 – 69)

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Santa María, Madre de Dios.

La Virgen nos muestra a Jesús en sus brazos maternales… Repite silenciosa: Mírale, ha aparecido la gracia salvadora de nuestro Dios a todos los hombres… Acércate, quiero ponerlo en tus brazos, tómalo, ha nacido para ti… ¿Temes acercarte a Jesús, tu Hermano, tu carne?… Mírale, ha experimentado todas tus miserias, menos el pecado… Así se hace misericordioso, perdona y olvida…

Sí, tómalo en tus manos… Contempla detenidamente Su faz… Bésalo con reverencia… Gózate confiado en Él. Puedes hacerlo, pues vino para salvación de pecadores. Con ellos, humilde, vivió, y a ellos Se dio en alimento. Muriendo, entrega el precio de su rescate y reinando en el cielo es recompensa y premio (Sto. Tomás de Aquino).

Devuélveselo ya a su Madre. Contempla a María si puedes… Mira con cuánta diligencia y amor lo alimenta y trata… Fíjate, sin cansarte, en la faz de ese Niño que desean contemplar los ángeles… “Dios, que se nos reveló en otro tiempo hablándonos por los Padres y Profetas, en estos días, ahora, se nos ha manifestado hablándonos en su Hijo”, oirás en el Aleluya de la Misa… Fuera de ti, lleno de alegría: “Cantad al Señor un cántico nuevo, porque hizo maravillas” (Sal 98,1), “Vino a recibir desprecios y dar honores, a extirpar el dolor y dar la salud, a sufrir la muerte y regalar la Vida” (S. Agustín).

Santa María, Madre de Dios (Semblanza 1 enero)

El vértigo de ser distinto. JMJ 2011.

La valentía de ser distinto a los demás para empezar a parecerse a Cristo (…).

Está convencida (la juventud) de que “vivir como cristiano significa con frecuencia ir contra corriente, contra la mentalidad en boga” (…), llegar consciente y libremente a ser cristiano, discípulo de Jesús, implica la voluntad de no ser como todo el mundo.

(P. Tomás Morales, S.J.)