FRANZ BECKENBAUER vuelve a la Iglesia Católica.

Era el año anterior al campeonato mundial de fútbol en Alemania. Como presidente del comité organizador estaba visitando a los treinta y un países cuyas selecciones nacionales se habían clasificado para el mundial. Al final de octubre de 2005 llegamos a Roma desde Lisboa. Como cada miércoles, decenas de miles de personas se reunieron en la plaza de San Pedro para la audiencia general del Papa. Y entre ellas aquella vez se encontraba también nuestra pequeña delegación.

A veces la vida sigue caminos misteriosos. Un mes y medio antes cumplí sesenta años y alguien me preguntó qué deseaba para aquel día. Respondí: «Me gustaría conocer al Papa en persona».

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Frente a las debilidades en nuestras propias vidas.

A pesar de las apariencias, la Misericordia, y sus dos guardianes, la humildad y la caridad, son virtudes duras, musculosas. Ponerlas en marcha regularmente nos cambia, rompiendo las costras insensibles y las cicatrices que cubren nuestros corazones, preparándolos para el cambio, para el Evangelio.

Cuando nos encontramos con el perdón en nuestras vidas, no podemos estar seguros de cuál será el resultado ni de cómo serán los horizontes de nuestras vidas después de su paso.

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Alpinista del Espíritu

P. Eduardo Laforet Dorda (1957 – 1984)

El misionero de la Cruz es aquél que sabe descubrir el valor del sufrimiento y transformarlo en oración, repitiendo constantemente en su corazón: “Jesús, es por tu amor y por la conversión de los pecadores”.

El fin que se propone el misionero de la Cruz es la propia santificación en la salvación de las almas permaneciendo con María, la Madre de Jesús, al pie de la Cruz.

El padre Eduardo Laforet firmó estas reglas ante el sepulcro de San Juan de la Cruz el 24 de agosto de 1984. Este entrañable libro realizado por varios Cruzados de Santa María, relata la corta de vida de un joven sacerdote Cruzado, que ofreció su vida por la vida del Papa el día del atentado en la plaza de San Pedro.

Su ofrenda fue aceptada, primero en el día a día cotidiano en el que se entreteje la santidad que Dios espera de cualquier bautizado, y tiempo más tarde, mediante una enfermedad que purificó su vida hasta poder escribirse a sí mismo, poniendo su experiencia personal en carta de San Francisco de Asís a él: “La aceptación de  Dios por nuestra parte es lo único que nos queda que hacer. Es preciso que no guardes nada de ti mismo, aun esa percepción aguda de tu miseria; deja sitio libre. Acepta ser pobre. Renuncia a todo, aun al peso de tus faltas. No veas más que la gloria de Dios y déjate irradiar por ella. DIOS ES, eso basta. Cambia tu deseo de perfección en un simple y puro querer a Dios y todo lo que Él hace…”

Libro original que recorre su vida, y su itinerario interior. Se recoge material inédito, cartas de ida y vuelta a sus amigos los santos. Invitación a dar gracias a Dios por el don que nos hace en los sacerdotes, en este año de gracia dedicado al Sacerdocio.

A Dios sean dadas gracias, por el testimonio de este Cruzado, hijo de la Iglesia, que unido íntimamente al Papa, fue transformado en un sacerdote de Jesucristo: víctima y misionero de la Cruz.

Profeta de nuestro tiempo. Tomás Morales S.J.

Queremos leer una vida según nuestros intereses. Es evidente que la santidad nos asusta —y conste que no estamos canonizando ya de entrada a nuestro biografiado— pero ¿no es cierto que la deformamos con frecuencia? Como dijo B. Shaw irónica, pero realistamente, «las iglesias prefieren siempre un santo muerto a un santo vivo», santos que no nos interpelen.

Necesitamos ejemplos de hombres de nuestros días que ya han alcanzado la meta, con el firme deseo de acercar la santidad al ciudadano de hoy.

¿Me permiten que introduzca ahora unas breves notas sobre la santidad que el mundo reclama hoy? Debemos acercar, que no diluir, la santidad al hombre de nuestros días porque la santidad del laico —como tantas veces predicara el P. Tomás Morales— no es de rango inferior. Acercarla para hacerla accesible y para romper los viejos esquemas que sobre este tema nos han/hemos ido formando a lo largo del tiempo, y que podríamos sintetizar en…

(Javier del Hoyo. Profeta de nuestro tiempo)

Éste es el planteamiento de fondo de una biografía que engancha. Personaje actual, envuelto (y protagonista) de la historia de España más reciente. Profeta y precursor de las vidas de muchos que vendrían después, cautivado por la movilización del laicado, que gastó y desgastó su vida en formar una minoría de hombres y mujeres que transformaran el mundo desde su interior. Hombre movido por un gran Amor…, que tuvo la audacia de dejarse hacer por Él hasta el fin…

Biografía del hombre, que en definitiva impulsa cada línea de este blog.