“Abusus non tollit usum”, el abuso no invalida el uso.
Pensar que la religión es algo nocivo para el ser humano, por los desastres que alrededor de ella se han dado a lo largo de la historia, es tan ridículo como declararse en huelga de hambre, por una mala digestión de un amigo.
¿Le es posible al hombre sobrevivir sin alimentarse? ¿Puede vivir plenamente sin responder las preguntas más íntimas que brotan del fondo de su corazón?
Aunque es cierto que hay cosas que resultan ridículas, y llenan portadas de periódicos, otras no son menos ridículas, y desnortan al hombre llevándole al vacío y sin-sentido del nihilismo.
“Llegar consciente y libremente a ser cristiano, discípulo de Jesús, implica la voluntad de no ser como todo el mundo. Es aceptar posturas que nos diferencian. Es estar en el mundo, «sin ser del mundo» (Jn 17,14). Es tener la valentía de ser distinto de los demás para empezar a parecerse a Cristo”.
La prisa turba el orden, mata el amor. «El espíritu del mundo es inquieto, y quiere hacerlo todo enseguida. Dejémosle a un lado» (san Vicente de Paul, carta a Desdames, 25-4-1659). Nos olvidamos que el tiempo se encarga de destruir todo lo que se hizo sin contar con él.
Nunca debes apresurarte, porque no tienes tiempo que perder. Aprópiate el proverbio: «si se rompe un vaso en tu casa, conserva la misma sangre fría que cuando se rompe en la casa del vecino».
La razón por la que no hay más santos entre hombres y mujeres de vida interior es la falta de calma, más aún que la de generosidad. Son generosos. Realizan en ocasiones incluso heroicidades de cierto calibre, pero sólo a ratos. Les falta la tranquila constancia en la generosidad que forja los santos.
Cada acto que realizas con toda la perfección posible, te permite efectuar el siguiente con mayor amor. Pero esto sólo lo logra el alma que se posee en la calma. La falta de calma, la precipitación hace estériles las empresas apostólicas. Se te ocurre una idea. Te dejas quizá avasallar por la prisa de convertirla en realidad. Surgen las primeras inevitables dificultades. Te entra la misma prisa por abandonar la idea. Lo echas todo a rodar, hasta que, con la misma precipitación, concibes otra idea genial, que, por supuesto, hay que realizar rápidamente. Nuevas dificultades, nuevas prisas por cambiar de frente. Total, que te agitas como molinillo sin control, y no haces nada. Sueltas palabras de las que luego te arrepientes, das pasos en falso, comprometes el éxito de obras que pudieron ser fecundas.
Es que la prisa es del diablo, y la calma serena pero activa, es de Dios.
Recordamos un descubrimiento, que ya hace años había superado el reciente invento de Apple: iPad. Alta tecnología española para el paladar: iJam es su nombre.
Parece que al igual que todo lo bio-… vende y recibe subvenciones, todo lo i-… es por definición bueno.
¿Se convertirá éste en el primer iBlog de internet? No tiene pinta… Feliz semana .
NOTA: la calidad de este producto, dicen los expertos, se mide en “jotas”, siendo 5 la máxima calidad.
Los grandes tesoros de esta vida son accesibles a todos. Son los más sencillos los que logran comprenderlos antes…, y a los poderosos, les quedan ocultos.
Y también es necesario que Alguien nos explique lo más íntimo de nosotros mismos. Es difícil de explicar, pero a menudo estamos velados para nosotros mismos. Necesitamos un Maestro, un Guía que nos abra caminos hacia nuestro interior. Benjamin Zander, director de la Filarmónica de Boston, intenta explicar (con mucho humor) la maravilla de la música clásica.
Parece llegar a la conclusión de no poder hacerlo mejor, que dándonos a conocer lo que hay detrás de las notas de Chopin. Evita teorías, y lanza a la escucha atenta de las notas envueltas en los acontecimientos. Pareciera que termina hablando del Sentido de la vida, del mismo Dios, cuando abre en el espectador esas sendas tan propias de la cultura y del saber que llevan a la Verdad.
Que los 20 minutos del video no engañen… No da tiempo a aburrirse…
“Cuando el Señor, con su Luz, te muestre más profundamente la verdad de tu debilidad, verás con claridad que es a Él a quien tienes que pedirle que venga primero y que sea Él mismo quien te abra. Entonces, comprenderás que su llamada no es un simple golpear a la puerta de tu corazón. Entenderás que esta llamada incluye el don de la Luz en la que ves mejor la verdad de ti mismo, y esta verdad, te obliga de alguna manera, tanto a suplicar que Él vengam como a aceptar que Él mismo te abra”.
El secreto del momento presente es intimidad amorosa con Dios como regalo y como presente. Si ese secreto se hace familiar, el alma nunca pierde la paz. Ni aun por sus miserias. Fiel al lema «miserias sí, negligencias no», el bautizado sabe que Dios no quiere la infidelidad, el pecado, pero sí quiere sus consecuencias: vivencia de nuestra nada, humildad, confianza, comprensión hacia los demás. Como también quiere que, en seguida, arrepentido, me levante reparando.
(P. Tomás Morales)
Y si al final es cierto eso de que la juventud busca testigos más que maestros…