Educación para la ciudadanía y el mínimo común ético.

Según Educación para la Ciudadanía, el “mínimo común ético” que se quiere imponer se fundamenta en los derechos humanos, pero, atención, en “los derechos humanos en su carácter histórico y cambiante”. Y ¿en función de qué cambian? En función del consenso social.

Se dice en este caso que el “mínimo común ético” se fabrica, no se descubre. Se construye con el “diálogo” y el “consenso”. De manera, que el uso de la razón y la referencia a las exigencias propias de la naturaleza humana son desplazados por el culto irracional a la voluntad de la mayoría.

Resulta difícil defender la existencia de los derechos humanos sin que tengan un fundamento objetivo, pues si no existe un “por qué”, todo queda en manos del consenso político, de los intereses de distintos grupos o ideologías -en el fondo, de los más fuertes-. Y si todo depende de los intereses o de los deseos de unos cuantes, ¿sigue teniendo sentido hablar de derechos humanos?

Cuando no hay un fundamento objetivo todo es susceptible de cambiar según por dónde soplen los vientos. Las grandes decisiones morales del hombre se subordinan al voto de la mayoría. Sigue leyendo

Gran Vigilia JMJ en Cuatro Vientos.

La Cruzada – Milicia estuvo ahí, muy cerca del Papa, siendo un solo corazón con él ante el Corazón de Cristo expuesto en la Eucaristía, siendo testigos del amor de Dios hacia la juventud, de su llamada a una santidad sin límites.

Obediencia filial a la Iglesia, vibrando en la comunión. ¡Totus tuus, Madre de Dios!

La vocación de especial consagración y la libertad del hombre llamado a ella.

De lo que se trata es de entrar en una realidad nueva; no basta con llevar a cabo lo que se siente por dentro, el objetivo no es simplemente autorrealizarse, no basta con liberarse de las esclavitudes y luego seguir felizmente adelante… El joven debe entender que la formación lo introduce en un contexto nuevo de significados y valores, que es como un proceso que lo hace entrar poco a poco en una tierra prometida tras el desierto purificador de la educación.

La propuesta de consagrarse a Dios es algo inédito que no puede programarse, Cristo es algo nuevo que en cierto modo rompe con el pasado, su palabra desconcierta y abre horizontes inimaginables, su propuesta da vértigo, el choque con él hace caer del caballo, quien no se siente conmovido por él, lo único con que se ha encontrado ha sido con sus propios fantasmas.

(Amedeo Cencini. Los sentimientos del Hijo)

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La formación en la vida consagrada dentro de la Iglesia.

La condición interior más básica que hace brotar la disponibilidad formativa es que el joven reconozca su identidad en ser como Cristo y en tener sus sentimientos, y en que empieze a ser como Cristo y tener sus sentimientos, y en que empiece a sertirse fascinado por esa vocación (llamada).

Hasta que el joven no se siente libremente atraído por la belleza de Cristo y por ser como Él, no se puede hablar todavía de formación en acto.

Pues el fin del dinamismo pedagógico del formar es proponer un modelo preciso, una “forma” que constituya la nueva identidad del consagrado y que él experimente como tal. Y si esa forma son los sentimientos de Cristo, entonces de lo que se trata es de formarse en la libertad de dejarse atraer por la misteriosa belleza del Hijo para ser uno mismo.

Por eso, hasta que no existe el “cromosoma místico” no se está aún en formación, sino que es sólo una persona dependiente que cumple órdenes con poca convicción y sin pasión alguna.

(Amedeo Cencini)

¡Joven, llega Cristo! MSM y JMJ 2011.

La JMJ llega. Benedicto XVI ha presentado su programa para los días de la JMJ. Es decir, Cristo ya ha fijado el punto de encuentro para cada uno de los jóvenes que están inscritos en las listas del Corazón de Dios. ¡Joven, Cristo llega!

La Milicia de Santa María, como partecita de la Iglesia allí estará. Y aquí está, hoy como ayer, trabajando con confianza por la juventud, incondicionalmente amada por María. Madre, ¡totus tuus!

“Dios es vida, y cada criatura tiende a la vida; en un modo único y especial, la persona humana, hecha a imagen de Dios, aspira al amor, a la alegría y a la paz. Entonces comprendemos que es un contrasentido pretender eliminar a Dios para que el hombre viva. Dios es la fuente de la vida; eliminarlo equivale a separarse de esta fuente e, inevitablemente, privarse de la plenitud y la alegría: «sin el Creador la criatura se diluye»” (Vaticano. II, Const. Gaudium et Spes, 36).

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Santa María, Madre de Dios.

La Virgen nos muestra a Jesús en sus brazos maternales… Repite silenciosa: Mírale, ha aparecido la gracia salvadora de nuestro Dios a todos los hombres… Acércate, quiero ponerlo en tus brazos, tómalo, ha nacido para ti… ¿Temes acercarte a Jesús, tu Hermano, tu carne?… Mírale, ha experimentado todas tus miserias, menos el pecado… Así se hace misericordioso, perdona y olvida…

Sí, tómalo en tus manos… Contempla detenidamente Su faz… Bésalo con reverencia… Gózate confiado en Él. Puedes hacerlo, pues vino para salvación de pecadores. Con ellos, humilde, vivió, y a ellos Se dio en alimento. Muriendo, entrega el precio de su rescate y reinando en el cielo es recompensa y premio (Sto. Tomás de Aquino).

Devuélveselo ya a su Madre. Contempla a María si puedes… Mira con cuánta diligencia y amor lo alimenta y trata… Fíjate, sin cansarte, en la faz de ese Niño que desean contemplar los ángeles… “Dios, que se nos reveló en otro tiempo hablándonos por los Padres y Profetas, en estos días, ahora, se nos ha manifestado hablándonos en su Hijo”, oirás en el Aleluya de la Misa… Fuera de ti, lleno de alegría: “Cantad al Señor un cántico nuevo, porque hizo maravillas” (Sal 98,1), “Vino a recibir desprecios y dar honores, a extirpar el dolor y dar la salud, a sufrir la muerte y regalar la Vida” (S. Agustín).

Santa María, Madre de Dios (Semblanza 1 enero)

El vértigo de ser distinto. JMJ 2011.

La valentía de ser distinto a los demás para empezar a parecerse a Cristo (…).

Está convencida (la juventud) de que “vivir como cristiano significa con frecuencia ir contra corriente, contra la mentalidad en boga” (…), llegar consciente y libremente a ser cristiano, discípulo de Jesús, implica la voluntad de no ser como todo el mundo.

(P. Tomás Morales, S.J.)

La dicha de la nada.

¡Ah! ¿De modo que queréis poseer riquezas, tener posesiones?
Apoyarse en eso es apoyarse en un hierro ardiente,
que deja siempre una marca.
Es necesario no apoyarse en nada,
ni siquiera en lo que puede ayudar a la piedad.
La nada, en verdad, consiste
en no tener ni deseo ni esperanza de alegría.

¡Qué dichoso es uno entonces!

(Santa Teresita del Niño Jesús)

Una vida llena, según el Padre Morales, S.J.

¿Qué es una vida llena?

Un ideal, soñado en la juventud y realizado en la edad madura hasta la muerte. El ideal es entrega, trabajo amoroso, continuo, responsabilidad siempre en ejercicio. Si eres responsable, vivirás siempre con pensamientos generosos y magníficos.

(P. Tomás Morales, S.J.)

El misterio del sufrimiento, según Santa Teresa de Liseux.

A continuación se recoge una meditación sobre el misterio del sufrimiento, en la vida de Santa Teresita, la santa más grande de los tiempos modernos.

Una mujer, hija de la Iglesia, que creyó en el amor de Dios, y se fió audazmente de Él.

El pasado 1 de octubre, coincidiendo con el aniversario de la partida al cielo del padre Tomás Morales, S.J., la Iglesia universal celebraba la fiesta de esta santita, adalid y protectora de cada cruzado, y cada militante…

Pedimos desde este blog para todos sus lectores, la intercesión de esta Carmelita Descalza, para que nos desvele el amor providencial de Dios en cada una de las situaciones de sufrimiento que se pueden dar en nuestras vidas.

El final de este post, sorprendente, quizá sea iluminador… :-)


La paciencia fue un factor importantísimo en la perfección de Teresa de Lisieux. Su humildad, su confianza y su amor, se perfeccionaron en la paciencia. En este punto, Teresa se amoldó perfectamente al plan de Dios. Es evidente que en el mundo actual, degenerado por el pecado, las penas que son secuela del mismo, tienen la misión, no solo de regenerar y salvar al hombre, sino de contribuir a su máximo perfeccionamiento. Esto es indudable. Dios ha escogido este mundo, en el orden providencial actual, para que el hombre se santifique a pesar de (¡y por medio de!) su miseria, y para ello la paciencia es un medio esencial. Siendo el sufrimiento consecuencia del pecado, (inevitable por lo tanto en la vida humana) la clave, el secreto de la perfección, consistirá en convertir el tal sufrimiento en medio de unión con Dios es decir, en motivación de amor. Ésta es la misión de la paciencia en el trabajo de la perfección y de la santidad.

Teresa del Niño Jesús lo comprendió y lo vivió maravillosamente. La paciencia es, a sus ojos, el mejor acto de amor; el amor en su forma más frecuente y más auténtica. Veamos qué piensa Teresa de esta virtud. Fácil nos será después comprender las características de su paciencia. Ante todo -y esto es esencial para comprender la paciencia de Teresa -, veamos cómo en cada sufrimiento se acrecienta su fe en el Amor Paternal de Dios. Su fe en ese Amor es tan firme y tan sencilla, que aún las pruebas más duras y penosas a la naturaleza, las considera como una forma, como una expresión del Amor. Todo sufrimiento es según la concepción que de él tiene Teresa, un mensajero del Amor de Dios, porque es manifestación de la voluntad divina, es decir: del Amor. Consecuente con esta idea, Teresa descubre, bajo la áspera corteza de la cruz, la realidad divina del Amor, y a El dirige su primera mirada, penetrante, profunda y clarividente. Teóloga por intuición, la Santa no razona; cree. Su mirada es la fe, iluminada por la caridad. ¡Y qué certera es esa mirada! Escuchémosla:

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